El tema de la seguridad alimentaria ha estado muy presente en los noticieros en los últimos años, desde las vacas locas, pasando por la influenza porcina y hoy día, la gripe aviar.
Siempre se ha visto este tema únicamente desde el punto de vista de la salud de los seres humanos, pero nunca se ha tratado este tema en los medios convencionales, como un tema de ética y de respeto hacia los animales.
Para aquellos que vemos en los animales personas no humanas con intereses propios, escuchar que han sido masacrados miles de animales para prevenir el contagio de la enfermedad en curso es un escenario sumamente aterrador que nos recuerda las condiciones en las que esclavos humanos eran tratados. En aquellos entonces, los barcos que trasladaban los esclavos desde África, los arrojaban aún vivos al mar cuando parecían enfermos para no arriesgar a la carga entera, o simplemente los arrojaban para aligerar el peso en la embarcación; de igual manera, el dueño de un esclavo prefería sustituirle por uno nuevo que atenderle si se encontraba enfermo. Así pues, el 15% de los esclavos transportados desde África morían por las pésimas condiciones en que viajaban y 30% morían en el periodo de aclimatación, lo que al representar una pérdida económica enorme, obligó a los tratantes a mejorarles las condiciones de los viajes, no por razones humanitarias, sino por razones económicas.
Lo mismo sucede con los animales destinados a consumo humano, son propiedades fácilmente sustituibles, no existe consideración hacia ellas, los animales enfermos son arrojados a fosas y enterrados o incinerados vivos. Claro que aún cuando no estuvieran enfermos, las condiciones de encierro en las que viven, en constante padecimiento físico y psicológico durante el tiempo en que el "producto" está listo para ser comercializado, para luego terminar brutalmente asesinados en un matadero, atentan contra el interés de los animales por vivir en libertad. Los esclavos de hace un par de siglos seguramente no querían grilletes menos pesados ni habitaciones más grandes, de la misma manera que los animales no quieren jaulas más grandes, ni música clásica, por lo que los "centros de mejoramiento ganaderos" sólo están enfocados al producto, a la carne, al huevo o la leche, jamás hacia la dignidad del animal, de la misma manera que el mejoramiento de las condiciones de traslado de los esclavos no estaba enfocadas a la dignidad de los seres humanos, sino siempre respondían a intereses económicos
La existencia de mataderos como todos los abusos hacia los animales existen por una demanda económica y social, y mientras exista esa demanda, no sólo los problemas de seguridad alimentaria seguirán ocurriendo, sino temas de desigualdad e injusticia hacia los menos afortunados, en este caso los animales, pero ¿qué podemos esperar de un planeta que no es capaz de ver siquiera a un indígena como su semejante? Ver a los animales no humanos como nuestros iguales abre camino a erradicar otros tipos de violencia, explotación e injusticia.
Para finalizar, como siempre, cito al novelista ruso León Tolstoi
"Mientras continúe habiendo mataderos, existirán campos de batalla"
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