miércoles, 22 de agosto de 2012

Circos y zoológicos: trabajos forzados y cárceles para inocentes


Los circos con animales hoy día, son actividades y espectáculos anacrónicos, que ya no van con la evolución de la conciencia humana. Si bien es cierto que desde sus inicios se abusaba de animales exóticos , también es cierto que esos mismos circos utilizaban de la misma manera seres humanos que eran considerados inferiores o simplemente diferentes para ser humillados y torturados física y psicológicamente, con la única finalidad de entretener a las masas.
           Es bien sabido que desde el siglo XVII se exponían "fenómenos" humanos en los circos, incluso en 1738 se exponía a una mujer de una tribu de Guinea sólo porque "se parecía a un simio"; este tipo de espectáculos donde humanos eran exhibidos por sus deformidades y rarezas cobró más fuerza en los Estados Unidos en el siglo XIX, pero fue prohibido en primera instancia por lo grotesco y morboso del acto, no por una cuestión de derechos de los humanos que ahí eran explotados y esclavizados, sin embargo los espectáculos continuaron hasta que los  mismos trabajadores de los circos y organizaciones pro-derechos humanos comenzaron a exigir mejores condiciones laborales, sindicatos y en general derechos para esos "fenómenos", lo que llevó a aumentar de nuevo la plantilla de animales no humanos en ese tipo de circos.
            Hoy día, los animales esclavizados en los circos no corren con mejor suerte, son especies extraídas de sus hábitats naturales a tempranas edades para vivir una vida entera encerrados en diminutas e incómodas jaulas, viajando con tranquilizantes que los hacen dormir, supuestamente para reducirles el estrés, condicionados a través de golpes y descargas eléctricas desde pequeños para realizar trucos que jamás realizarían en la naturaleza y que inclusive ponen en riesgo su integridad física.
            Pero los animales de circo no son los únicos explotados de esta manera, al día de hoy, un tigre de Bengala de tan sólo 6 meses ha pasado la mitad de su vida encerrado en una kenel para perro y la otra mitad en un antirrábico, confiscado a su explotador que lo utilizaba como entretenimiento en un parque de Guadalajara. Las leyes de México están regidas por la propiedad del animal, de tal manera que mientras el "dueño" presente los documentos en regla, el tigre puede seguir siendo explotado y encerrado, aún cuando las organizaciones defensoras de los derechos de los animales ya han pactado el traslado y recepción de Albert con un santuario para felinos con 300 Ha de extensión en California, las autoridades mexicanas dan prioridad sobre la propiedad y sólo en caso de no ser reclamado, prefieren sentenciar a este tigre a una cárcel para animales llamada zoológico, donde sólo requeriría un espacio mínimo de 1000 m2 pues así lo dispone la ley.
            Por otro lado, es lamentable que las mismas organizaciones que se llaman a sí mismas protectoras de animales, prefieran encerrar en una cárcel a Albert y otros animales que buscar otros medios para que puedan vivir en espacios adecuados para su especie. Es terrible que los criminales más peligrosos tengan el derecho de ser trasladados a cárceles con mejores condiciones de vida y los animales inocentes como Albert deban pasar el resto de sus vidas encerrados en espacios diminutos en vez de libres espacios adecuados para el desarrollo propio de su especie.
           Actualizando el caso, el "propietario" de Albert ha accedido a cederlo, pero con la condición de que se encuentre en México cerca de Guadalajara para poder visitarlo cada semana, bajo el pretexto que "lo ama" ¿qué amor se puede profesar hacia un ser al que no se le respeta su derecho de vivir en un espacio mucho mayor que esos 1000 m2? En ocasiones, los protectores y los civiles confunden la palabra "amor" con la palabra "respeto", y el movimiento por defensa a los derechos animales no es una cuestión de amor, es una cuestión de respeto.
           

Para cerrar, cito al escritor francés del siglo XIX, Víctor Hugo:

"Primero fue necesario civilizar al hombre en su relación con el hombre. Ahora es necesario civilizar al hombre en su relación con la naturaleza y los animales."

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