NAVIDAD: PAZ Y COMPASIÓN PARA TODA LA CREACIÓN.
Celebrando a través de la compasión y la no-violencia .
Llega la fecha más esperada por la mayoría de las personas tanto desde un punto de vista festivo como desde un punto de vista gastronómico, aunque también sigue habiendo bastantes personas que ven en la Natividad una festividad meramente religiosa, lejos del cosumismo que la caracteriza en nuestra sociedad actual. Sin embargo, a pesar de esa época de consumismo desenfrenado que la ha caracterizado, la Navidad no puede disociarse del hecho que para los cristianos, de las más diversas ramas, significa la celebración del nacimiento de Jesús, indiscutible profeta de la no-violencia y el respeto hacia el prójimo.
“Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer.
Y a toda bestia de la tierra, y a todas las aves de los cielos, y a todo lo que se arrastra sobre la tierra, en que hay vida, toda planta verde les será para comer. Y fue así.
Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera. Y fue la tarde y la mañana el día sexto.” Génesis 1:29-31
“El lobo habitará con el cordero y el leopardo se recostará junto al cordero, el ternero y el cachorro de león pacerán juntos, y un niño pequeño los conducirá; la vaca y la osa vivirán en compañía, sus crías se recostarán juntas, y el león comerá paja lo mismo que el buey. El niño de pecho jugará sobre el agujero de la cobra, y en la cueva de la víbora meterá la mano el niño apenas destetado. No se hará daño ni estragos en toda mi Montaña santa, porque el conocimiento del Señor llenará la tierra como las aguas cubren el mar.” Isaías 11: 6-9
Independientemente del sentido religioso de la festividad, la Navidad para muchos es sinónimo de pavo relleno, romeritos con tortitas de camarón, bacalao a la vizcaína, lomo de cerdo mechado… esta fiesta, como la mayoría de las celebraciones sociales humanas, están ligadas directamente a la comida.
Es curioso que el nacimiento de un hombre, cuyas enseñanzas transcritas por sus intérpretes, muestran una clara filosofía basada en la no-violencia, y por tanto en la compasión y la protección hacia los más débiles, impotentes y oprimidos, sea celebrado promoviendo el asesinato de creaturas que cumplen con todas esas características.
Lejos de buscar la redacción de un extenso tratado teológico sobre los versículos encontrados en la Biblia cristiana que hablan sobre el consumo de productos animales, tanto aprobándolos como condenándolos, este texto busca incitar al lector a realizar un acto de auto-conciencia y de reflexión sobre las enseñanzas de Jesucristo, motivo de esta celebración. Si bien es cierto que en los textos bíblicos se pueden encontrar versículos incitando al consumo de carne y a los sacrificios con animales, también es cierto que se pueden encontrar versículos que apoyan la esclavitud, la poligamia, el incesto, la violencia hacia la mujer, entre otros tipos de discriminación que para el cristianismo moderno no tienen cabida, por lo que lo más importante de las enseñanzas de Jesús vienen plasmadas en el ejemplo de su vida, una vida sin violencia y llena de paz e inclusión hacia todas las creaturas.
De forma universal, inclusive sin conocer a la perfección las reglas del catecismo o el adoctrinamiento cristiano, o perteneciendo a otras religiones, muchas personas del mundo, cristianas y no cristianas, reconocen en Jesucristo una figura pacifista e incluyente, que profesaba la consideración ética no sólo hacia los seres humanos, sino a toda la creación de Dios, incluyendo eso a los animales.
Así pues, Jesús llamó a extender la mano a los desafortunados, a los abandonados, a respetar la creación de Dios padre, a tener compasión por los que sufren, proteger a los más débiles y ser constructores de la paz, todo esto incluye a los animales no humanos y el ser constructores de paz involucra entonces dejar de lado el todo tipo de derramamiento de sangre; algunos estudiosos de las escrituras afirman que Jesús derrama su sangre como sacrificio universal para la humanidad y así evitar cualquier otro sacrificio violento.
Retomando un artículo anterior, donde se exponían las razones principales para llevar una dieta vegana, se presentaba como argumento el combate del hambre en el mundo; independientemente de los aspectos políticos que no permiten una adecuada distribución de los alimentos entre los más necesitados, se debe mencionar que el alimentar a los animales destinados a consumo requiere más recursos agrícolas que los requeridos para satisfacer las necesidades calóricas de la población en una dieta basada en vegetales, granos y cereales.
Durante la hambruna de los 80’s y 90’s en diversas regiones africanas y latinoamericanas, era totalmente inaceptable que estos países fueran los principales exportadores de grano para los animales destinados a consumo de Estados Unidos y la Unión Europea, de la misma manera que es inaceptable que hoy día, el 70% del Amazonas y por tanto, sus pobladores aborígenes, estén siendo exterminados en pro del cultivo de granos destinados a alimento de animales como vacas, pollos y cerdos en países tan alejados de esta selva, que ni se enteran de la devastación. Cerca del 60% de los alimentos producidos en el planeta no están destinados al consumo directo de los seres humanos, sino a los animales destinados a la producción de carne, leche y huevos, artículos de lujo para las regiones más pobres del mundo.
Por otro lado, mientras siga existiendo un sentido de superioridad del animal humano sobre el resto de los animales, la violencia hacia aquellos grupos considerados inferiores no podrá ser erradicada. Erradicar la violencia máxima en forma de discriminación y sus consecuencias, como el racismo, el clasismo, el sexismo, involucra también erradicar el especismo, pues al dirigir el actuar humano sobre una ética igualitaria, donde todo ser de la creación tiene los derechos básicos de vivir, tener libertad y no ser considerados propiedad, toda desigualdad de nivel superior podría ser desvanecida. León Tolstoi, anarquista cristiano, explica a la perfección esto con su frase “mientras existan mataderos, existirán campos de batalla”.
En definitiva no existen seres más oprimidos en este planeta que los animales utilizados para satisfacer la el gusto por la carne, la leche y los huevos, ciertamente, el esclavizar animales y asesinarlos sin necesidad, sino sólo para satisfacer una demanda mundana por el placer del paladar, es totalmente contrario a las enseñanzas de Jesús. Aún los últimos dos papas han dado importancia a los animales de granjas, condenando los medios de producción actual y solicitando que como creaturas de Dios, los animales sean tratados con misericordia, y a la opinión de la autora del presente texto, no existe mayor misericordia que respetar la vida de los animales y evitar su esclavitud y explotación no siendo parte de la demanda que los ha puesto en esas condiciones. Ser vegano es respetar la vida de los animales pues todo sacrificio y derramamiento de sangre es absolutamente innecesario bajo esta visión. La forma más sencilla y directa que tenemos para practicar la misericordia y compasión que Cristo vino a enseñar es a la mesa, la abstención de los placeres basados en la sangre y la muerte de otro ser equivaldría a la abstención de los peores vicios humanos. Claramente, cuando se practica la compasión y misericordia hacia otro ser de la creación, la bendición de Dios recae sobre nuestro plato, pues no se estaría sólo pidiendo perdón por una falta, sino glorificando la obra de Dios sin el asesinato de un ser sintiente.
El Doctor en Divinidad Andrew Lindzey, propone que al haber venido Jesús como un sirviente humilde que llamó a amar y servir a nuestro prójimo sin dañar a ningún ser de la creación, el animal humano tiene la responsabilidad de servir a la creación y amarle y respetarle. El principal respeto para con los animales, que tienen conciencia de sí mismos y de su entorno (en línea con la reciente declaración de Cambridge sobre la Conciencia de los Animales, realizada por los neurocientíficos más importantes de la comunidad científica) es respetar sus intereses, y el principal interés de un ser que es consciente y sintiente, es su vida y su libertad. El teólogo y premio Nobel de la Paz Dr. Albert Schweitzer por su parte expresó que "La compasión, en la cual todas las éticas deben basarse, sólo puede conseguir su meta completa y profundamente si abarca a todas las criaturas vivientes y no se limita a la humanidad.” Sería contradictorio para una enseñanza de amor y respeto, esclavizar a cualquier ser consciente por el simple y banal hecho de que son distintos a nosotros en lenguaje y fisionomía.
En cuanto a la explotación de animales humanos y no humanos, en países donde la producción industrial de carne satisface altísimas demandas, los matarifes trabajan en condiciones claras de explotación y de un alto riesgo de seguridad e higiene. En países como Estados Unidos, los mataderos presentan mayor cantidad de accidentes y heridas que la industria minera, de igual manera, debido al alto riesgo de esta industria y los altos costos de la seguridad social, inmigrantes y grupos minoritarios o vulnerables son empleados en estas actividades ahorrándole a los patrones los costos asociados de ser ciudadanos nacionalizados; Jesús dijo “cualquier cosa por mínima que sea que hagas a los demás, me lo haces a mí” y nos llamó a estar del lado de los pobres y los oprimidos, y en el consumo de carne hay opresión tanto hacia animales humanos como a animales no humanos.
A pesar de lo anterior expuesto, es difícil cambiar los tradicionales platillos, repletos de derramamiento innecesario de sangre y opresión hacia seres realmente débiles e impotentes, que no poseen monetariamente nada y lo único que les pertenece es su vida, la cual es arrebatada en pos de un antojo navideño, no obstante, la responsabilidad de una cocina compasiva, acorde a las enseñanza de Jesucristo que universalmente son entendidas, debería excluir el uso y abuso de cualquier ser de la creación y al chef por tanto, le corresponde buscar la manera de ofrecer platillos compasivos y que faciliten este cambio de mentalidad hacia la festividad. El ofrecer platillos deliciosos en estas fechas favorece un cambio compasivo y un ambiente de respeto hacia la tradición familiar y la actitud hacia los animales y nuestra comida.
CONCLUSIÓN
Apelando a la creatividad característica de un chef, está en su responsabilidad transmitir esta compasión y misericordia hacia los animales por medio de los platillos que sirva y cree esta temporada navideña, platillos que si bien pueden imitar a la perfección los tradicionales platos navideños, pueden ser también platillos nuevos que no sólo estarán cargados de creatividad sino de compasión. Platillos como los romeritos, tan solo quitando el consomé de pollo para sazonar el mole y ahorrándose las tortitas de camarón, son ya alimentos basados en vegetales que seguirían cumpliendo con el antojo navideño del comensal y con la principal característica que debería contener un plato destinado a celebrar la vida, la vida eterna de Jesucristo, la vida de paz de este misericordioso e incluyente profeta.
Las ramas del cristianismo
Existen distintas ramas del cristianismo que llaman a una dieta libre de productos de origen animal por ser considerada la dieta del Paraíso, tal como se interpreta del Génesis 1:29-31 y las profesías de Isaías 11: 6-9 o Isaías 65:25; algunas son los Adventistas del Séptimo Día y la Iglesia de la Biblia Cristiana. Otros grupos religiosos como los mismos Benedictinos, los Cistercienses o los monjes Cartusianos, incitan a llevar una dieta vegetariana o vegana en el caso de Iglesias Ortodoxas e incluso afirman que Jesucristo era vegetariano. Se dice inclusive que los grupos protocristianos mantenían, en su mayoría, una dieta basada en frutos, folículos y semillas; los Esenios, grupo religioso al que algunos autores atribuyen la corriente filosófica de Jesús, promovían una dieta estrictamente vegetariana.
Hasta el papa, con sus contradicciones, acepta lo ineludible
El papa Benedicto XVI durante una entrevista que le realizara en 2002 un periodista alemán, expresó lo siguiente: “Ciertamente, ese uso industrial de las creaturas, de tal manera que los gansos son alimentados de una forma que produce el hígado más grande posible, o gallinas que viven comprimidas juntas que se convierten en caricaturas de aves, esta degradación de las creaturas vivas a una mercancía me parece de hecho contradictorio a la relación de mutualidad que se presenta a lo largo de la Biblia”
El Evangelio que la Iglesia no acepta.
Existe un texto conocido como el “Evangelio de los Doce” o “Evangelio de Ouseley”, uno de los evangelios que los Niceos y Constantino retiraron de los textos santos por considerarlos pocos prácticos, principalmente porque se prohibía el uso y abuso de los animales incluso para alimentación. En este texto se lee lo siguiente:
Capitulo75
La última cena.
5. Y uno de los Doce Le preguntó: "¿soy yo, Señor? Y Él contestó: "aquel a quien dé el bocado, ése es”.
6. Y Judas Iscariote Le dijo: "mira, hay pan sin levadura, vino mezclado, aceite y hierbas, pero ¿dónde está el cordero que ordenó Moisés?” (Pues Judas había comprado el cordero, pero Jesús había prohibido que fuera degollado).
9. "En verdad os digo que he venido para eso al mundo, para abolir todo sacrificio de sangre y el comer carne de animales y pájaros, sacrificados por hombres.
10. "En el principio Dios dio a todos, como alimento, los frutos de los árboles, los granos y las hierbas; pero los que se amaban más a sí mismos que a Dios o a su prójimo, corrompieron sus costumbres y trajeron enfermedades a sus cuerpos y llenaron la Tierra de avideces y crueldad.
11. "No derramando sangre inocente, sino mediante una vida honesta encontraréis la paz de Dios. Me llamáis el Cristo de Dios, y decís bien; pues Yo Soy el Camino, la Verdad y la Vida.
wow esta muy bueno Zaga, gracias por compatir tan importante visión. En mi familia, catolica de toda la vida, acostumbramos en navidad antes de la cena leer un texto de reflexion, y este año creo q compartiré tu texto para mi familia. Claro q yo voy a llevar cena sin crueldad. Yesica
ResponderEliminar